Esto es lo que salió, y estoy contenta de decir que gustó mucho entre los invitados.

Es una pena no haber hecho una foto a las cestas rebosantes de olorosos y suaves jabones, pero ya se sabe, con tanto preparativo algo se tenía que olvidar... Ahora queda lo mejor, la luna de miel de los novios, y una ducha calentita para estrenarlos.