Como muchos de vosotros, supongo, en casa solemos aprovechar el puente de la Inmaculada para poner el belén y los adornos navideños.
Ya tenemos todo preparado para la llegada de la Navidad, los amigos, familiares y... los Reyes Magos!! Mi hija, que está aprendiendo a escribir, les ha dejado un mensaje en la nevera con las letras de imanes para que cuando se asomen por la ventana de la cocina para ver qué tal se está portando, lo vean.

Hay que ver cómo cambian las cosas cuando tienes niños pequeños por casa. Son el alma de la Navidad. Es increíble ver sus caritas emocionadas, lo que disfrutan con las luces navideñas, los anuncios, los abetos, dibujando belenes y estrallas para el cole, para los abuelos, para mamá, escribiendo la carta a los Reyes Magos, (este año la primera escrita por ella, que pienso guardar para que la tenga cuando sea mayor)...
Incluso poner el Nacimiento se convierte en un momento especial. No entiende muy bien todavía quién es el Niño Jesús, pero le tiene un cariño especial, y siempre es ella quien, con mucho cuidado porque pesa bastante, pone la figura en el pesebre. Bueno, esa y su Rey preferido, Gaspar.
El nacimiento tiene su historia, y ha ido creciendo con el paso de los años. Me lo hizo mi madre en mis primeras navidades de casada, compró las figuras en una tienda de manualidades y las pintó, pero sólo tenía el misterio. Más adelante consiguió los Reyes Magos y los añadimos, porque, qué es un portal sin ellos? pero ni rastro de los camellos, hasta que el año pasado logró encontrar uno... pero el pobre es más pequeño que los Reyes!! Qué le vamos a hacer, no encontramos otra cosa, (si alguien sabe dónde puedo encontrar uno de escayola o marmolina, sin pintar, y de unos 25 cm de alto, me haría un gran favor).
Os dejo una foto del portal para enseñaros la maravilla de figuras que me pintó mi madre (y he de decir que la foto no le hace justicia).

Disfrutad de las fiestas que tenemos ya casi encima!!